
ESTAMOS DE VUELTA
(Diego Milstein) Inolvidable, emocionante, único. Bajo un manto de emoción, lágrimas y felicidad Olimpo escribió una nueva página dorada dentro de su rica historia. Se llevó de punta a punta la B Nacional y con ello la posibilidad de volver a jugar en primera división tras haber perdido ese privilegio hace menos de un año.
Para lograrlo debió sortear diferentes escollos. Por momentos pareció que transitaba la categoría con tranquilidad y pereza, pero fiel a su estilo, terminó desgastado y sufriendo aunque no por ello arrugando.
De la mano de un arquero descomunal como Marcos Gutiérrez, de dos correcaminos de heroico despliegue como Martín Wagner y el Negro Rogelio, con las conquistas de Martín Cabrera, el talento de Silvio Carrario y el implacable goleador Ismael Blanco, el Aurinegro supo sacarse de encima la pesada mochila del descenso y en 38 fechas demostrar que la institución está para más y que las cuatro temporadas en la elite no fueron una casualidad.
La tarde del 2 de Junio quedará para siempre en el corazón y la memoria de todos los hinchas, aunque esta vez haya sido más una obligación que una hazaña como la del 27 de Diciembre del 2001. De todas maneras, el logro es el mismo y la alegría también.
La fría noche del 14 de Agosto del 2006 ante Almagro, los dirigidos por Leonardo Madelón saltaron al campo de juego con un sólo objetivo: regresar. Y sus hinchas así lo entendieron ya que en forma instantánea comenzaron a “agitar” con el ya clásico: “oooh, vamos a volver…a volver a volver, vamos a volveeeer”. Y así fue. Con trabajo, fuerza y seriedad, pero sobre todo a partir de la categoría de un plantel que de no lograrlo, hubiese fracasado.
La jornada comenzó mal, porque imbéciles hay en todas partes y Olimpo no es la excepción. Algún inadaptado al que poco le importan los intereses del club, agredió al arquero de Atlético Rafaela, Marcelo Barovero, quien gracias a su voluntad dejó que el juego continúe.
El partido era trabado, no pasaba demasiado pero la Crema mostraba mayor tranquilidad y claridad tocando la pelota de un lado a otro y encontrando espacios. Y una vez que Defensa y Justicia se puso en ventaja en Florencio Varela y acariciaba el campeonato, los de Ghiso pisaron el acelerador y llegaron al gol. Su goleador Claudio Bieler aprovechó un centro desde la izquierda y batió al 1 local.
Los nervios de los jugadores se trasladaron a la tribuna, y los hinchas se codeaban no comprendiendo la situación. Ahora eran los santafesinos los que llegaban a la punta y obligaban a una final. La oportunidad se iba de las manos y el equipo no mostraba cualidades como para revertir el trámite.
Salió Cristian Tavio e ingresó Mauro Olivi para pasar a defender con línea de tres y adelantarse en el campo. Allí fue cuando el relajado Silvio Carrario frotó la lámpara por última vez y haciendo gala de su talento habilitó a Blanco para que a los 45 infle la red pegando en el momento justo como lo hacen los grandes equipos.
El alma volvió al cuerpo y todo volvió a comenzar. En el entretiempo Madelón advirtió que sin hacer demasiado se pudo igualar el marcador, por lo que acelerando un poco más, se podía pasar al frente.
El mensaje dio sus frutos, porque al inicio del complemento Cabrera hizo explotar al Carminatti. Una buena triangulación terminó en un centro de Olivi que el volante cabeceó al arco que da a calle Chile y puso el ansiado y definitivo 2 a 1. ¿Definitivo? Para nada, iban apenas 3 minutos y había que sufrir otros 42 para defender el ascenso.
Sin embargo, el complemento fue tan pobre como la primera etapa y lo único a rescatar fue la terrible estirada de Gutiérrez, que salvó el partido y se gritó casi tanto como un gol.
El juego cayó en un pozo y sólo se esperaba el pitazo final de Toia. Pero este no llegó porque otra vez los inadaptados de siempre arruinaron todo. Queriendo ser más protagonistas que los propios jugadores invadieron el campo como en el 2006 y le quitaron emotividad al final. Sin usar demasiado la cabeza, aunque supondría pedirle peras al olmo, pudieron haber perjudicado al club. De todas maneras, detenerse en ellos es prestarle atención a quienes no la merecen.
Fue final y ascenso. Deber cumplido. Olimpo en tiempo récord vuelve a primera y con la intención de quedarse para siempre. Un 99 % de la ciudad se tiñe de aurinegro, mientras que el 1 restante sólo de negro, pero por duelo.
Este nuevo título se logra a partir de un cuerpo técnico por momentos cuestionado pero serio y trabajador, con jugadores que exceden la categoría como Gutiérrez, Villavicencio, Basanta, Carrario y Blanco; con otros de temperamento y voluntad en el caso de Fleitas, Rogelio y Wagner y con carrileros que conocen la divisional como García y Cabrera. También de la mano de otros que suman y mucho como Tavio, Laspada, Mancinelli, Monsalvo, Olivi y Sergio Escudero, hoy en Independiente.
El sueño se convirtió en realidad. Con oficio y ante una multitud el Capo del Sur se llevó el campeonato en forma brillante y tocó el cielo con las manos. El mundo futbolístico vuelve a hablar de Olimpo. De éste Olimpo que a partir de Julio se volverá a mezclar entre los mejores veinte equipos del país.
Habrá que rearmar el plantel, de pensar y analizar previo a tomar decisiones. Será la hora de evitar antiguos errores y repetir viejos aciertos. Pero ahora, es tiempo de festejar. BIENVENIDOS A PRIMERA DIVISIÓN.